Guía para diapositivas escolares P5: Texto, imágenes y gráficos: qué debe ir (y qué no) en una diapositiva

Si las diapositivas son un apoyo visual y no un documento de lectura, entonces surge una pregunta inevitable: ¿qué tipo de contenido debe incluirse en ellas? La respuesta no depende únicamente del gusto personal ni del diseño de la plantilla utilizada, sino de criterios pedagógicos relacionados con la comprensión, la atención y la claridad.

Este artículo aborda un aspecto central en la elaboración de presentaciones escolares: la selección adecuada del texto, las imágenes y los gráficos. Saber qué incluir —y qué omitir— es una de las decisiones más determinantes para que una diapositiva cumpla su función educativa.


El texto: apoyo, no protagonista

El texto es necesario en una diapositiva, pero su presencia debe ser medida. Cuando una lámina contiene párrafos extensos, el público tiende a leer en silencio mientras el expositor habla, lo que genera una competencia entre la voz y la vista. Esta situación reduce la atención y fragmenta la comprensión.

En el contexto escolar, el texto debe cumplir una función orientadora: títulos claros, palabras clave, conceptos centrales o frases breves que estructuren la explicación. Más que transcribir lo que se va a decir, la diapositiva debe señalar las ideas que se desarrollarán oralmente.

Conviene evitar:
– Párrafos completos.
– Definiciones copiadas sin síntesis.
– Exceso de viñetas que repiten el discurso.

En cambio, es recomendable utilizar estructuras simples que permitan al expositor ampliar cada punto con sus propias palabras.


Las imágenes: representar, no decorar

Las imágenes pueden potenciar significativamente la comprensión cuando representan procesos, objetos, contextos históricos o relaciones conceptuales. Sin embargo, no toda imagen aporta valor pedagógico.

Una imagen adecuada debe estar directamente vinculada con el contenido que se explica. Su función es ilustrar, ejemplificar o reforzar una idea. Cuando se utiliza únicamente para “llenar espacio” o hacer más atractiva la diapositiva, suele distraer más de lo que ayuda.

Es importante considerar también la calidad y claridad de la imagen. Fotografías borrosas, gráficos recortados o ilustraciones saturadas de detalles pueden generar confusión. La selección debe ser intencional y coherente con el nivel educativo del grupo.


Gráficos y esquemas: hacer visible la estructura

Los gráficos, diagramas y esquemas cumplen una función distinta al texto y a la imagen decorativa: permiten visualizar relaciones. Procesos, comparaciones, causas y efectos o jerarquías se comprenden con mayor facilidad cuando se representan visualmente.

No obstante, un gráfico sobrecargado puede resultar tan problemático como un párrafo extenso. Cuando se incluyen demasiados datos, colores o etiquetas, el recurso pierde claridad.

Un buen criterio consiste en preguntarse: ¿este gráfico simplifica la información o la complica? Si no facilita la explicación oral, probablemente necesite simplificarse.


Equilibrio y coherencia dentro de la diapositiva

El problema no suele estar en el texto, la imagen o el gráfico por separado, sino en la combinación desordenada de todos ellos. Una diapositiva que intenta incluir definiciones largas, múltiples imágenes y gráficos complejos termina saturando la atención.

Mantener equilibrio implica seleccionar el recurso más adecuado según el tipo de contenido que se desea explicar. En algunos casos bastará con una palabra clave y una imagen; en otros, un esquema será suficiente sin necesidad de texto adicional.

La coherencia visual entre estos elementos también influye en la claridad. Espacios bien distribuidos, alineación ordenada y ausencia de elementos innecesarios favorecen la lectura y la comprensión.


Decidir qué debe ir —y qué no— en una diapositiva es una cuestión pedagógica antes que estética. El texto orienta, las imágenes representan y los gráficos estructuran, pero todos estos elementos deben utilizarse con intención y moderación. Una diapositiva efectiva no es la que contiene más información, sino la que comunica mejor una idea en el momento oportuno. 

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