Este artículo complementa el marco conceptual iniciado en el Artículo 1 y permite valorar las presentaciones actuales como parte de una continuidad histórica, no como una invención aislada.
Las filminas y las diapositivas fotográficas
Durante gran parte del siglo XX, uno de los recursos más utilizados para la enseñanza colectiva fueron las diapositivas fotográficas, especialmente en formato de 35 mm. Estas imágenes, montadas en marcos transparentes, se proyectaban mediante dispositivos específicos y se usaban con frecuencia en clases de ciencias, geografía, historia y capacitación técnica.
Su elaboración requería planificación previa: seleccionar la imagen, capturarla o reproducirla, montarla y organizar la secuencia de proyección. Este proceso limitaba la cantidad de información que podía mostrarse, lo que obligaba a que cada diapositiva tuviera un propósito claro dentro de la explicación.
Desde el punto de vista pedagógico, estas filminas cumplían una función precisa: mostrar lo que no podía explicarse solo con palabras. No estaban pensadas para contener texto extenso, sino para apoyar visualmente el discurso del docente.
Los proyectores de acetatos: escribir para explicar
Con la llegada de los proyectores de acetatos, el recurso visual ganó flexibilidad. A diferencia de las filminas fotográficas, los acetatos permitían escribir, dibujar y modificar información en tiempo real, lo que los convirtió en una herramienta ampliamente adoptada en aulas y espacios de formación.
Este formato introdujo una dinámica distinta: el expositor podía construir la explicación paso a paso frente al grupo, regulando el ritmo y la cantidad de información presentada. El acetato no contenía toda la exposición, sino fragmentos clave que se desarrollaban oralmente.
Este tipo de recurso reforzaba una idea central que sigue siendo válida hoy: el material visual acompaña la explicación, no la reemplaza. El protagonismo permanecía en la voz y el razonamiento del expositor.
El rotafolio y los carteles: visibilidad y secuencia
Otro antecedente importante es el uso del rotafolio o flip chart, así como los carteles secuenciales. Estos recursos, aunque más simples desde el punto de vista tecnológico, compartían con las diapositivas actuales un principio fundamental: organizar la información de manera visible y progresiva.
El rotafolio obligaba a estructurar previamente la exposición, ya que cada hoja representaba una idea o bloque temático. Al mismo tiempo, su uso permitía controlar la atención del grupo, mostrando solo la información necesaria en cada momento.
Desde la perspectiva educativa, este tipo de recurso fomentaba la claridad, la síntesis y la planificación del discurso, habilidades que siguen siendo esenciales en cualquier presentación.
Continuidades pedagógicas con las presentaciones digitales
Aunque los medios han cambiado, los principios que guiaban el uso de filminas, acetatos y rotafolios se mantienen vigentes en las presentaciones digitales. En todos los casos, el recurso visual:
- Se diseña para un público colectivo.
- Presenta información de forma parcial y controlada.
- Acompaña una explicación oral.
- Requiere planificación previa.
La diferencia principal radica en la facilidad de edición y distribución que ofrecen las herramientas digitales. Esta ventaja, sin embargo, también puede derivar en abusos, como la sobrecarga de información o la improvisación excesiva, problemas que no eran tan frecuentes cuando el material requería mayor preparación.
Aprendizajes para el uso actual de diapositivas
Reconocer los antecedentes de las presentaciones con diapositivas permite extraer lecciones valiosas para su uso actual en el aula. Entre ellas, destaca la importancia de definir el propósito de cada diapositiva, limitar la cantidad de información y mantener el enfoque en la explicación oral.
Lejos de ser obsoletos, estos recursos históricos aportan criterios que ayudan a utilizar las tecnologías actuales con mayor conciencia pedagógica.
Conclusión
Las presentaciones con diapositivas no surgieron con el software moderno, sino que son el resultado de una evolución de recursos visuales diseñados para apoyar la enseñanza. Filminas, acetatos y rotafolios compartían una lógica clara: hacer visible la información sin desplazar al expositor.
Comprender esta continuidad histórica permite utilizar las herramientas digitales actuales de forma más reflexiva y efectiva. En el siguiente artículo se abordarán los principios básicos para elaborar diapositivas escolares efectivas, retomando estos fundamentos desde una perspectiva de diseño educativo.
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